Ing. Esp. Mauricio Bozzano CFPS (NFPA), CESSI (CFPA Europe)
Muchas actividades comerciales e industriales utilizan, mezclan, fraccionan, distribuyen o almacenan sustancias, líquidas o gaseosas, inflamables con el consiguiente riesgo de generar una atmósfera donde los vapores o gases se mezclen en proporciones adecuadas con el aire como para generar su encendido, si esto está a su vez dentro de un espacio con cierto grado de confinamiento, tenemos una explosión. Muchos Colegas saben esto, pero no es el único riesgo de este tipo, lamentablemente es menos reconocido que esto mismo puede pasar con polvos o fibras combustibles, y en ambos casos están en juego la vida de las personas, los bienes y la continuidad de la operación.
La primer línea de defensa, como en muchos otros casos, es el diagnóstico partiendo de preguntas como:
¿Existen sustancias que puedan generar atmósferas inflamables?
¿Con qué frecuencia? ¿Cuánto abarcan y cómo determinarlo?
¿Qué marco normativo utilizar? ¿NFPA. IEC o API? ¿Cuáles son las diferencias?
El primer problema que enfrentamos en nuestro país es que no existe, a la fecha de este artículo, un marco legal que exija un Estudio de Clasificación de Áreas Peligrosas, una deuda mas de las autoridades respectivas…por lo que queda bajo la responsabilidad (y conocimiento) de las Empresas y sus Profesionales de SySO (o HyS como se prefiera) gestionar estos estudios para definir el alcance de los riesgos e implementar las medidas preventivas necesarias.
¿Qué es el Estudio de Clasificación de Áreas Peligrosas?
Es un método de evaluación de áreas de una Planta, Edificio o Equipo basado en la presencia de materiales inflamables y en la probabilidad que las concentraciones de estos puedan generar atmósferas explosivas.
Como resultado del mismo se obtiene un reporte y planimetría que establece extensiones de volúmenes dentro de los cuales estas atmósferas podrían formarse.
Los ambientes se clasifican de acuerdo a las propiedades de los vapores, líquidos, gases inflamables, polvos o fibras combustibles que puedan estar presentes y a las condiciones del lugar.
¿Por qué realizarlo?
Desde finales del Siglo 19, se han multiplicado los accidentes relacionados con la ignición de atmósferas explosivas que aumentaron dramáticamente el número de víctimas, comenzando en las grandes minas de carbón, siguiendo por la industria petrolera y sus derivadas, para hacerse extensivo luego a muchas otras ramas del comercio y la industria en rubros como alimenticias, farmacéuticas, agricultura, etc.
Resulta imprescindible clasificar las áreas peligrosas a fin de poder tomar las acciones necesarias para disminuir el nivel de riesgo e implementar medidas de mitigación.
¿Qué marco normativo utilizar?
Para la realización de este estudio contamos con dos tipos de clasificaciones de áreas peligrosas, la primera basada en Clases, Divisiones y Grupos sustentada en NFPA 70 NEC y API RP 500 y otra en Zonas sustentada en IEC 60079-10-1, 60079-10-2 y API RP 505. Cabe destacar que IRAM bajo convenio distribuye las versiones en español del marco IEC, por lo que se consiguen en nuestro país como IRAM-IEC 60079-10-1 e IRAM-IEC 60079-10-2.
En el marco normativo NFPA también encontramos las NFPA 497 (para vapores y gases), la 499 (polvos y fibras) y la nueva NFPA 660 (polvos y fibras) además del ya mencionado NEC.
La diferencia general de clasificaciones se muestra en la siguiente tabla:

¿Cuál es el procedimiento general?
En líneas generales se avanza de la
- Investigar sustancias presentes, y sus procesos, que pueden originar atmósferas explosivas.
- Determinar las fuentes de escape y establecer la clasificación.
- Determinar las fuentes de ignición.
- Evaluación del riesgo.
- Medidas de prevención, protección y mitigación.
¿Cómo se determina la extensión de la zona clasificada?
El proceso básico consta de las siguiente etapas:
- Identificación de las fuentes de escape.
- Determinación del grado de escape.
- Determinación de la tasa de escape, velocidad, etc.
- Determinación del tipo de área (cerramiento).
- Grado de ventilación disponible.
- Uso de la norma o cálculos apropiados para determinar la extensión del área clasificada.
¿Qué se obtiene?
Como producto de los estudios y análisis realizados se obtiene un Reporte Final. Los reportes incluirán un Informe Técnico estableciendo el análisis de los datos obtenidos, determinando y justificando la extensión de las áreas clasificadas (cálculos si aplica y tablas) y recomendando las acciones de prevención, protección y mitigación.

Adicionalmente se contará con planimetría, 2D o 3D, según el caso indicando las áreas de cada sector o equipo.
¿Qué medidas generales se pueden tomar?
- PREVENCIÓN: Evitar el proceso de combustión. Esto se logra trabajando…:
- Sobre la limitación o anulación de atmósferas explosivas por ejemplo trabajando con otro producto no inflamable, minimizar fuentes de escape, generar menos cantidad de polvo, etc.
- Sobre las posibles fuentes de ignición, por ejemplo, controlar temperatura de superficies, verificar certificaciones de equipos e instalaciones eléctricas, control de tareas en caliente, motores de combustión interna, evitar electricidad estática, proteger contra descargas atmosféricas, evitar calentamientos por fricción (mantenimiento), etc.
- Sobre las condiciones ambientales regulando ventilación o inertizando por ejemplo.
- PROTECCIÓN: Suprimir y/o confinar la explosión y evitar su propagación por el sistema a través de: Sistemas de supresión automática (NFPA 69); Multiplicación de equipos; Uso de compuertas rotativas y sinfines; Uso de válvulas de acción rápida; Uso de barreras extintoras y/o Sellado (inst. eléctricas).
- MITIGACIÓN: Reducir o resistir los efectos con: Diseño resistente a la Pmax y a la variación de P; Diseño de venteos (NFPA 68) y/o Diseño de estructuras y equipos.
CONCLUSIÓN
Si en su empresa utilizan, mezclan, fraccionan, distribuyen o almacenan sustancias, líquidas o gaseosas, inflamables y/o polvos o fibras combustibles en dispersión, aunque no haya aún una exigencia legal, DEBE contarse con un Estudio de Clasificación de Áreas Peligrosas de manera de CONOCER y CUANTIFICAR el riesgo y poder TOMAR LAS MEDIDAS adecuadas para eliminarlo o reducirlo preservando la vida y la salud de las personas, los bienes y la continuidad de las operaciones.


